I PARTE: 1043/1080 INFANCIA, JUVENTUD EN CASTILLA
Vamos a contar la vida, historias y leyendas de Rodrigo Díaz de Vivar, para nosotros a partir de ahor Ruy, como se le llamaba y el respondía. Existen cantidad de libros y páginas web, que ya describen con minuciosidad su vida y época. Tan solo tienes que poner El Cid, en Google, para que te salgan un montón de páginas web describiendo y diciendote casi todas lo mismo, leedlo y luego ya estais preparados para seguir las huellas del Cid...., o no!!
Con nosotros vamos a recorrer los lugares por donde anduvo Ruy ( que así le llamaban) y sus más directos amigos y colaboradores. Diría también que enemigos, pero era un tipo tan especial que no los tenía. Tan solo algún tipo envidioso, pero es que era una persona para tenerle envidia, sana eso si...quien no envidia actualmente a Rafa Nadal, Ronaldo, Messi, Julio Iglesias....son otros tiempos, otra epoca, pero el sentir de las personas, son los mismos.
La historia nos enseña un Cid, valeroso, guerrero, fuerte, muy religioso, defensor de la cristiandad y temido por los musulmanes. Nada más lejos de la realidad, y eso lo iremos descubriendo a través de sus huellas.
63 huellas que nos harán conocer a Ruy y su entorno, más importante incluso que él, ya que Ruy no es más que un habitantte de una tierra y una epoca que le tocó vivir. Eso sí, la vivió como nadie y esto hace que casi 1000 años después estemos hablando de él. Existen muchos documentos, sobre todo escritos en Monasterios por monjes y muchas fechas también corravoradas por fuentes musulmanas, así que nos podemos hacer una idea muy buena de como vivió Ruy y el entorno que lo rodeaba.
Muchos de los datos y fechas se obtienen de dos fuentes: la Historia Roderici (o Gesta Roderici Campidocti)que es una crónica biográfica de Rodrigo Díaz de Vivar escrita en latín en el siglo XII, probablemente entre 1188ÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂy 1190, por un autor de la zona de La Rioja, presumiblemente najerense.â En todo caso la obra es la biografía más antigua del Cid y constituye la base del conocimiento actual sobre su figura. Se considera la fuente principal de los hechos del magnate castellano.
En cuanto a su papel en la historiografía española, es una de las obras culminantes del género de las crónicas en latín en la península ibérica, que en este siglo llega precisamente a sus más altas cotas, justo en el momento en el que las crónicas romances empiezan a dar sus primeros pasos en forma de escuetos anales.
Se cuestiona si la obra pudo haber sido fuente del Cantar de mio Cid, aunque ambas obras parecen haber tenido en cuenta tradiciones orales comunes, que en este periodo de la historia producían una transmisión y fijación en los relatos folclóricos mayor que en la actualidad. Junto a ello, las notables lagunas que presenta hace dudar la tesis de que su autor formó parte del contingente del Cid o fue un observador directo de los hechos que narra, como defienden los autores que postulan una datación contemporánea a Rodrigo Díaz.
La otra gran fuente de información, en cuanto a datos y fechas es el Cantar del Mio Cid.
El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar el Campeador. La versión conservada fue compuesta, según la mayoría de la crítica actual, alrededor del año 1200.âÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂ
Se trata de la primera obra poética extensa de la literatura española y el único cantar épico de la misma conservado casi completo; solo se han perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, aunque el contenido de las lagunas existentes puede ser deducido de las prosificaciones cronísticas, en especial de la Crónica de veinte reyes. Además del Cantar de mio Cid, los otros tres textos de su género que han perdurado son: las Mocedades de Rodrigo —circa 1360—, con 1700 versos; el Cantar de Roncesvalles —ca. 1270—, un fragmento de unos 100 versos; y una corta inscripción de un templo románico, conocida como Epitafio épico del Cid —.
El poema consta de 3735 versos de extensión variable (anisosilábicos), aunque predominan los de catorce a dieciséis sílabas métricas, divididos en dos hemistiquios separados por cesura. La longitud de cada hemistiquio es normalmente de tres a once sílabas, y se considera unidad mínima de la prosodia del Cantar. Sus versos no se agrupan en estrofas, sino en tiradas; cada una es una serie sin número fijo de versos con una sola y misma rima asonante.
Se desconoce su título original, aunque probablemente se llamaría «gesta» o «cantar», términos con los que el autor describe la obra en los versos 1085 ("Aquí compieça la gesta de mio Çid el de Bivar", comienzo del segundo cantar) y 2276 ("las coplas deste cantar aquís van acabando", casi al fin del segundo), respectivamente.
El Carmen Campidoctoris o Poema latino del Cid, es un himno panegírico neolatino escrito hacia 1190â que celebra las hazañas Rodrigo Díaz el Campeador en poco más de un centenar de versos sáficos y adónicos. Otros autores, como el historiador Gonzalo Martínez Diez, siguiendo a Ramón Menéndez Pidal, lo datan entre los años 1082 y 1093. Pudo componerse en Roda de Isábena [ y ser trasladado al Monasterio de Ripoll, donde se encontró.
Del texto se conservan en la actualidad 128 versos divididos en estrofas de cuatro versos, tres sáficos y uno adónico. Del verso 129 solo se conservan las primeras palabras, habiéndose perdido las siguientes estrofas por encontrarse borradas o raspadas en el códice original. Su autoría, según las investigaciones de Ubieto Arteta, ha sido atribuida a un monje del monasterio oscense de Roda de Isáben. Posteriormente, el códice habría sido trasladado al Monasterio de Ripoll, conservándose en la actualidad en la Biblioteca Nacional de París con la signatura lat. 5.132.âÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂÂ
Se trata de un poema encomiástico a un héroe, al modo de los himnos grecolatinos, dedicado a las laudes de Rodrigo Díaz, llamado El Cid, en el que se relatan tres victorias del Campeador: con un caballero navarro desconocido, con el conde García Ordóñez de Cabra, y finalmente con el conde de Barcelona, con ocasión de la conquista de Almenara, al norte de Lérida.
El autor es un poeta culto que compone un elogio de las victorias campales más destacadas del héroe con la finalidad de ensalzar sus hazañas.
Su interés radica en que en sus primeros versos aluden por primera vez en la literatura coetánea a los poemas homéricos (Paris, Pirro, Eneas, Héctor, la Guerra de Troya) y en ser, aunque incompleto, el testimonio biográfico más antiguo sobre el Cid tras la Historia Roderici (hacia 1190), biografía latina en prosa que constituye una fuente del Carmen Campidoctoris. El poema está dirigido a una audiencia letrada, capaz de entender el registro culto del latín con que está escrito, que no es el notarial medieval ni el eclesiástico.
Estos tres escritos, en los que se basan en mucho la historia y leyenda de Ruy, son realizados por "hombres", es decir, han podido ser escritos según el pensamiento del escritor. Bien ensalzandolo, bien humillandolo o tomando partido por algun caracter en particular. Lo interesante es cuando coinciden, fechas, lugares y nombres, además se pueden corravorar con textos árabes, que son mucho más precisos, minuciosos.
Ruy nace en una aldea al norte de Burgos, en el año 1043 aproximadamente, por aquel entonces era Rey de León Fernando I, hijo de García Sanchez, conde de Castilla y bisnieto de Fernán Gonzalez, impulsor del Condado de Castilla. Cuando nace Ruy, Castilla no era más que un condado del reino de León. Fernando I se casa con Sancha de León, siendo los reyes del Reino de León, hasta su muerte en 1065.
Ruy es hijo de un noble infanzón, Diego Lainez y su madre una joven asturiana hija del conde de Oviedo, llamada Teresa Rodriguez, sus padres son jovenes y aunque no está bien documentado parece ser tuvo un par de hemanos, que cuando Ruy se fué a la Corte de León ellos se fueron a Oviedo, lugar de donde era su madre y allí tenia la familia. Ruy desde muy pequeño acompañaba a su padre a todos lados, el padre defendia la frontera entre el condado de Castilla y Navarra, justo por lo que ahora es la Rioja, y por ello tenía muy buena relación con el Rey Fernando I. A Ruy le encantaba ir con su progenitor y ver como recorria montes, praderas, llanuras, cruzaban rios, así se hizo un gran conocedor de la naturaleza, amigo de montes, veredas y caminos. Además entablo muy buena relación con los animales salvajes, javalies, lobos, aguilas, halcones, con ellos convivia cerca de su Vivar natal, entrenaba con ellos para aprender a camuflarse a acorralarlos, a luchar con ellos, pero siempre de una manera divertida y no siendo mñás que juegos.
Con su padre entrenaba las lides de las armas, aprendío a usa la lanza, la espada e incluso se le daba muy bien la onda, la ballesta, le encantaba pelear cuerpo a cuerpo, es más pegaba unos puñetazos y tortazos dignos de un boxeador. También ayudaba en casa, a su madre y jugaba con sus hermanos y vecinos. Vivian en una casa de campo, de piedra y regulaban un molino, para obtener agua y obtener harina del rei Ubierna. De echo a Ruy en León le llamaban el molinero.
Diego, padre de Ruy, murió cuando tenía unos 35 años, muy joven, sus hijos eran muy pequeños, los más jovenzuelos de apenas 8 años se fueron con la madre a Oviedo y el pequeño Ruy, por obra y gracia de la amistad con el Rey, fué a educarse a la Corte de León, don reinaba Fernando I.
Esta decisión fué fundamental para el futuro de Rodrigo, de León y de Castilla en los años venideros, ya que de vivir en un pueblecito limitrofe a Navarra, pasa a vivir en la Corte Real y además educarse con los hijos del rey.
Bueno, veamos que se encontro el pequeño Ruy con apenas 11 añitos, Los reyes de León tenian 5 hijos, por orden de edad, sería Urraca que tendría unos 20, Sancho que tendría unos 18, Alfonso de 15, García de la edad de Ruy y la pequeña Elvira. Pues los 5 principes, Ruy y unos pocos niños y jovencitos más acudian a las enseñanzas de los profesores en unas aulas habilitadas en el Palacio Real, residencia de los Reyes, además de clases, los chicos aprendian el manejo de las armas. Desde muy pronto se vió que Ruy destacaba entre los demás alumnos, tanto en materias simplemente educativas y sobre todo en cuanto las técnicas y desempeño de las armas. Las asignaturas, no eran fáciles: latín, ética, aritmética, astronomía, geometría y las disciplinas superiores como la teología y el derecho. En todas ellas Ruy destacaba, a veces incluso hacia dudar a los profesores, sería lo que diriamos ahora un empollón, estando intelectualmente al nivel de los hermanos mayores, e incluso superandolos, quedando en evidencia el joven Alfonso, que quedaba como un zoquetito una y otra vez, aunque Ruy, nunca le dió la mayor importancia. Cosas de la vida, el que parecía más debil luego se hizo con todo el reino de León, y el más listo acbo llevando una vida azarosa e impredicible.
Quizás lo normal ubiese sido que surgiera la amistad entre los chicos de la misma edad, pero Ruy era diferente, a pesar de su corta edad mostraba una personalidad que superaba a los de su edad, por eso entablo una relación de verdadera amistad y admiración, hacia Sancho, el mayor de los hermanos y que tenia unos 8 años más qye Ruy. Alfonso y Garcia envidiaban la soltura de Ruy, su desparpajo, su inteligencia, les estaba "robando" a su hermano mayor. Urraca, mucho más mayor que Ruy, también se encapricho con él, pero este le daba continuas calabazas, le parecia muy mayor para él y ella se consolo dandole todo su afecto a su hermano Alfonso.
Pasaron los años de estudio, aprendizaje, chiquillerias, aprendizaje, juegos, estudio...y el tiempo pasó....Ruy fué a su primera batalla... la batalla de Graus.
La batalla de Graus enfrentó a las tropas de la taifa de Zaragoza, apoyadas por un contingente castellano al mando del príncipe Sancho de Castilla (futuro Sancho II), contra el reino de Aragón, ante el intento de conquista de la ciudad de Graus por parte de los aragoneses.
Ramiro I de Aragón intentó repetidas veces apoderarse de Barbastro y Graus, lugares estratégicos que formaban una cuña entre sus territorios. En la primavera de 1063 comenzó a sitiar Graus lo que motivó el enfrentamiento entre las tropas de Ramiro I de Aragón y Al-Muqtadir de la Taifa de Zaragoza, que contó con el refuerzo del infante Sancho de Castilla, que contaba en su mesnada con un joven Ruy. La presencia castellana se explica porque cobraba parias del musulmán. Los aragoneses fueron derrotados y perdieron en esta batalla a su rey Ramiro I , al parecer asesinado por un soldado árabe, llamado Sadaro, que hablaba romance y que, acercándose al real de Ramiro I disfrazado de cristiano, le clavó una lanza en el rostro. Murió ante las puertas de Graus el 8 de mayo de 1063.
Ruy siguó llendo en el séquito de Sancho, que iba a las guerras como príncipoe de León, con su padre.El destino ahora los llevaba a Balansiya, la ciudad que cuando conoció Ruy le enamoró y soñó con ella hata que la consiguió.
Reinaba en Balansiya Abd al-Mail, un hombre de carácter débil, que contrajo matrimonio con la hija del rey de Toledo al-Mamún. Esto permitió al rey de Toledo intervenir en los asuntos de Balansiya y, casi como primera consecuencia, forzó a que al-Mail le apoyara en la guerra que mantenía con el rey de Sevilla. Posteriormente, tras un desastre militar en Paterna frente a las tropas leonesas, al-Mamún terminó por destronar al de Balansiya.
En primavera de 1065 llegó a Valencia Fernando I de León e inició el sitio de la ciudad. Le acompañaba su hijo Sancho y con él, en su séquito Ruy.Tras simular el rey leonés una retirada, los soldados de al-Mail salieron en su persecución pero a la altura de Paterna, se revolvieron las tropas de Fernando y causaron una gran derrota a los valencianos.
Un poeta musulmán relata lo sucedido:
Se habían puesto las cotas de malla de hierro mientras vosotros vestíais túnicas de seda cada cual más bella,... qué feos resultaban ellos y qué hermosos vosotros si no hubiera sido por lo que pasó en Paterna.
Abu Ishaq al-Tarasuní
En noviembre se inició nuevamente el sitio tras la batalla. Los leoneses terminaron retirándose al enfermar el rey, que murió en León ese mismo mes.
Fernando I llegó a León el día de Nochebuena de 1065 y su primera visita fue para la iglesia de San Isidoro, encomendándose a los santos para que le auxiliaran en su tránsito a la otra vida. Aquella noche acompañó en el coro a los clérigos, salmodiando los maitines en rito mozárabe, y al clarear el día de Navidad vio que la vida se le acababa. Comulgó en la Santa Misa, siguiendo el rito, bajo las dos especies, y a continuación fue llevado en brazos al lecho. Al amanecer del día 26, viendo aproximarse su final, hizo venir a obispos, abades y clérigos, mandó que le vistieran el manto regio, le colocasen la corona y le trasladasen a la iglesia. Hincó las rodillas ante el altar con las reliquias de san Isidoro y san Vicente, y oró y suplicó a Dios que acogiese su alma en paz:
Tuyo es el poder, tuyo es el reino, Señor. Encima estás de todos los reyes y a ti se entregan todos los reinos del cielo y la tierra. Y de ese modo el reino que de ti recibí y goberné por el tiempo que Tú, por tu libre voluntad quisiste, te lo reintegro ahora. Te pido que acojas mi alma, que sale de la vorágine de este mundo, y la acojas con paz.
Después se despojó de manto y corona, se tendió en el suelo y se sometió a la ceremonia de la penitencia pública, vistiendo un sayal y recibiendo la ceniza sobre su cabeza. Al mediodía del día siguiente, 27 de diciembre de 1065, festividad de san Juan Evangelista, el rey falleció rodeado de obispos, tras un reinado de veintisiete años, seis meses y doce días, a unos 55 años de edad, que pocos rebasaban en aquel tiempo y que el cronista juzgó «buena vejez y plenitud de días».
A su muerte, en vez de respetar el derecho visigodo y leonés que impedía dividir las posesiones reales entre los herederos, siguió los principios jurídicos navarros de considerar al reino como un patrimonio familiar. Así, de forma similar a cómo hiciera su padre con él y el resto de hermanos y hermanastros, repartió en su testamento sus territorios entre todos sus hijos: su primogénito Sancho heredó Castilla, que se convirtió así en reino, y las parias de Zaragoza; su favorito, Alfonso, recibió el reino principal y predominante, León, y las parias de Toledo; García, Galicia y Portugal con título real y las parias de Badajoz y Sevilla; a su hija Elvira le correspondió el señorío de la ciudad de Toro y a Urraca el de Zamora, obteniendo ambas el título real y un importante patrimonio económico: el señoraje de todos los monasterios del reino
Tanto Alfonso, nuevo rey de León, como Sancho, nuevo rey de Castilla, no están de acuerdo con la división realizada por su padre, así que ambos intentan unificar el reino. Poco despues se produce un hecho realmente insolito.
Ruy logró el nombramiento de 'Campeador' en el municipio riojano de Pazuengos. En la historia de este pequeño municipio riojano hay un sinfín de enfrentamientos medievales entre castellaños y pamploneses/najerinos alrededor de un castillo fortificado, construido en el silgo X para defender las tierras conquistadas a los musulmanes y del que no queda resto alguno.
Pero, sin duda, el referente histórico más famoso es el combate de Pazuengos por la posesión de esta población, pequeña aldea con extensos montes y pastos, próxima al monasterio de San Millán de la Cogolla y situada en una zona de continua disputa entre el reino de Nájera-Pamplona y el reino de Castilla, regidos en este momento por Sancho IV el de Peñalén y Sancho II de Castilla, respectivamente.
Para evitar el recurso a una guerra, se acostumbraba a ventilar las disputas mediante un Juicio de Dios u Ordalía en un combate, generalmente a muerte, entre dos caballeros o campeones, uno por cada parte, celebrado en terreno neutral ante cuantos espectadores quisiesen acudir y en un lugar que recibía el nombre de liza, o lugar de la lid.
Con motivo de aquel combate Rodrigo recibió un título que irá siempre unido a su nombre: Campeador o Campidoctor, que quiere decir el que defiende la justicia en el campo de batalla. El acontecimiento tuvo lugar el 1066, como recuerda una placa conmemorativa en el Ayuntamiento de la localidad, donada por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de La Rioja.
Con apenas 21 años a vencido al más poderoso guerrero Navarro y quizás el más famoso soldado de los reinos cristianos y temido por las taifas moras. El Campeador a nacido y se ha ganado el respeto de todos.
Poco despues comienza la lucha por la unificación del reino,el hemano pequeño, Garcia, rey de Galicia es el primero que cae, 1071entre Sancho y Alfonso lo destronan quedandose el leonés la zona sur Portucale y Sancho se queda con el norte de Galicia al norte de Tui. Garcia es hecho prisionero y está preso hasta su muerte en 1090 en el leones Castillo de Luna.
Antes Castilla y León se habian enfrentado en la batalla de Llantada y posteriormente en Golpejera, en ambas ocasiones, Ruy, alferez de Sancho habia dado buena cuenta de las tropas Leonesas, derrotandolas y tras Golpejera, Sancho logra en teoría unificar el reino. Solo le queda convencer a Urraca, con Zamora unida, todo volveria a ser igual y el reino se uniría en favor de Sancho.
Tras el asedio de Zamora en 1072, Sancho muere a traición a manos de Vellido Delfos ( el rey que murio cagando), y Alfonso , ayudado por Urraca y Elvira, es nombrado Rey de León, Castilla y Galicia, unificando el reino de su padre Fernando I.
Ruy, obliga a jurar a Alfonso en Santa Gadea, iglesia de Burgos, que no ha tenido nada que ver en la muerte de Sancho. Se puede leer y escuchar que esta jura es ficticia, que es invención del Cantar del mio Cid, para engrandecer la figura de Ruy y poner en evidencia a Alfonso VI. Ninguno de nosotros estavamos allí y jamas podremos saberlo, pero hay una cosa clara, Alfonso y Ruy se conocian perfectamente, habian estudiado juntos de niño y habian compartido muchisimos ratos. Posteriormente fueron enemigos y lucharon el uno contra el otro. Dada la amistad, entre Ruy y Sancho, si no fué en Santa Gadea, es seguro, según mi opinión, al cien por cien, que Ruy le pregunto a Alfonso, que de una maera u otra eran amigos, que pasó en Zamora y si el tuvo algo que ver. No se si habia gente, testigos, pero que le preguntó, seguro, vosotros no le hubieseís preguntado?. Yo si.
El caso, es que Alfonso le dijo que no habia tenido nada que ver en la muerte de Sancho, y Ruy pasa a ser trabajador de Alfonso, no como alferez, cargo que ocupaba Garcia Ordoñez, Conde de Najera, sino de "cobrador" de parias, llamemoslo así, debido a la facilidad de palabra y conocimiento de leyes y reglas que tenía Ruy. Había estudiado leyes y lo que ahora llamariamos Derecho. Este Ruy era tremendo, el mejor hombre con las armas y el más inteligente y listo en lo cotidiano.
Ruy, ya tenía por aquel entonces unos 28/30 años, joven, apuesto y con fama de Campeador, era la envidia de cualquier hombre, y Alfonso con un poquito de envidia lo sabia. No le otrogo ningún importante cargo en las armas, para no darle más fama si cabe, aunque ya la tenia, sin embargo le presenta a su sobrina, Jimena, una joven asturiana proveniente de la nobleza, Ruy no esta muy convencido, pero al verla se da cuenta de que es el amor de su vida. Se casan en 1074 en Santa Maria de Palencia, residen en Burgos y muy pronto tiene descendencia, Maria nace en el 76, Diego en el 76 y Cristina en el 77. Ruy ya no tendría más hijos, ni ningún amor más, cuida de ellos hasta su muerte y para él son lo más importante de su vida.
No todo iban a ser batallas y guerras en la vida de Ruy , ni en el siglo XI, Ruy era muy aficionado al deporte y a los juegos, aquí desarrollamos algunos de los deportes y juegos típicos en el Reino de León del siglo XI, posteriormente cuando Ruy estuvo viviendo en tierras musulmanes, descubrió otros juegos, del que era muy aficionado, pues agudizaba su intelecto y además...se diveriaaa.
Pasan los años y Ruy, lleva una vida comoda y familiar, dedicado a arreglar asuntos legales entre nobles, monasterios y corte, además es el encargado real de arreglar el cobro de parias entre las diferentes taifas, vamos que si no es por los juegos y el deporte, se le olvida la destreza con las armas.sus niños van creciendo,
En 1079 Alfonso VI envía al Ruy al reino de Sevilla con el fin de cobrar el tributo anual de las parias, un impuesto que pagaban las taifas a los reyes cristianos con el fin de ser protegidos en casos de enfrentamiento limítrofes y también para evitar los ataques de las tropas castellanas.
Al mismo tiempo que Ruy, marchaba para Sevilla, el conde García Ordoñez era enviado a Granada con el mismo fin, cobrar las parias en Granada. Allí el zirí Abdallah ibn Buluggin le pidió que le ayudase en la toma de las tierras de Cabra que pertenecían a la taifa de Al-Mutamid, a lo que el castellano accedió uniendo su séquito al nutrido ejercito musulmán.
En Sevilla, el rey Al-Mutamid, dispuesto a pagar su contribución manifestó sus quejas al Cid por lo que estaba sucediendo en Cabra, acogiéndose al derecho que el tributo de las parias le garantizaba: socorrer al vasallo de cualquier agresión contra sus dominios. Ruy, en cumplimiento de las reglas, no dudó en ponerse en el lado de Al-Mutamid para frenar la invasión apoyada por el conde García Ordóñez. La contienda fue inevitable, la Batalla de Cabra se saldó con innumerables bajas y con García Ordóñez hecho prisionero.
Este hecho ha sido uno de los actos más reconocidos de Ruy, puesto que ensalza su sentido de la lealtad al rey y a las reglas, cuyo cumplimiento le llevó a enfrentarse a su propio bando.
Diferentes investigadores han tratado de explicar de manera distinta las consecuencias que pudo tener este episodio en la vida de Ruy. Muchos ven en este enfrentamiento con García Ordóñez, predilecto del rey, uno de los motivos que propiciaron el primero de sus famosos destierros. Sin embargo, no son pocos los que niegan esta posibilidad alegando que la defensa de la taifa sevillana era fundamental para la corona castellana, ya que su mantenimiento garantizaba el cobro anual de su paria, una de las más abundantes que recibía.
Ruy se ve en una encrucijada, ¿defiende Sevilla, al que debia defender por el cobro de parias por parte del reino o lo defiende del ataque del mismo reino?. Los dos ejercitos se ven en Cabra, provincia actual de Córdoba y en esta inesperada batalla, es Ruy, una vez más quien sale victorioso al mando del ejercito de musulman de Sevilla derrota a cristianos y musulmanes que vienen de Granada al mando de Garcia Ordoñez, la derrota es sin paliativos, Ruy perdona la vida a Garcia Ordoñez y en vez de matarlo, simplemente le toca las barbas, Garcia habría preferido la muerte.
Ruy es recibido y aclamado en Sevilla como un héroe y recibe innumerables muestras de cariño y regalos para él y para Alfonso VI, su Rey. Cuando vuelve se encuentra a Alfonso en un tremendo dilema. Ruy a desobedecido las ordenes de su superior Garcia Ordoñez y además lo ha derrotado. por otro lado la fama de Ruy a subido como la espume, es mucho más querido y popular que el mismisimo rey.
Los nobles leoneses quieren quitarse de encima al castellano Ruy, aclamado por el pueblo y que ha puesto en evidencia al reino, derrotandolo con otra taifa. Ruy a vencido a los cristianos al mando de un ejercito musulman, afrenta muy grave. Por ello y para quitarselo de encima le acusan de haberse quedado parte de las parias cobradas y regalos destinados a Alfonso. Evidentemente eso es falso, simplemente por sentido común, ¿para que quiere Ruy más dinero? el vive acomodado en Burgos con su mujer, a la que adora y sus tres hijos muy pequeños, no tiene problemas económicos pues tanto él como su esposa vienen de familias nobles,él con Sancho recibió mucho dinero al ser alferez de Castilla, es impensable que Ruy quisiera acumular riqueza. ¿o tal vez se quería ir de vacaciones a Punta Cana? o ¿ quería llenar el colchón de dinero?. es impensable de que Ruy robara nada, solamente actuó como le dicto su corazón y su cabeza, Sevilla paga, yo defiendo a Sevilla, y no le paga a él, sino al Reino de León.
Se puede leer y algunos historiadores exponen que justo al volver, él realiza una incursión en la Taifa de Toledo, saqueando varios pueblos y aldeas, que la taifa de Toledo, era amiga de León y que fué desterrado por ello.
Pensemos, Ruy, con 35 años, casado con el amor de su vida, tres niños de apenas 8 años, con fama ganada en varias batallas, poderoso caballero, amigo de musulmanes y cristianos, que necesidad tiene de arrasar y saquear 10 o 12 pueblos? Vosotros lo hariaís, vuestra respuesta es que NO, además seguro, entonces porque lo va a hacer un hombre rico, poderoso, entrañable, familiar, que ha demostrado no ser absolutamente racista, todo lo contrario. NO hay más que ponerse en el lugar de otros para comprobar la cantidad de incongruencias que se pueden decir. Todo fúe mucho mas facil, Alfonso VI tenia entre ceja y ceja a Ruy, desde pequeño, el "robarle " a su hermanop mayor Sancho, el enamorar a su hermana Urraca, que Alfonso la adoraba, el que tomara partido por Castilla en vez de por León, las derrotas de Llnatada y Golpejera, la jura de Santa Gadea, si existió o la jura en privado que le pidió Ruy, ¿pensaís que no es bastante para que Alfonso se lo quisiera quitar de encima?. Pues eso hizo desterrarlo, lo tiró de Castilla, era el año 1080.
II PARTE: EL DESTIERRO
El destierro es la peor pena que pueden dar a una persona, solo es peor la pena de muerte. La intención de Alfonso VI era aislar a Ruy, quitarselo de encima, que se buscara la vida, lejos del reino y ante la dificultad de encontrase solo por tierras desconocidas, sin embargo se equivocó, Ruy nunca se encontró solo, el pueblo lo quería y eso hizo que en el destierro lo acompañara un montón de gente, algo insólito, nunca visto.
La notificación fué por carta, Alfonso no se atrevió ha decirselo personalmente, cuando Ruy conoció la noticia quedo totalmente abatido, no era justo, no se merecía tal castigo, sin embargo debía de aceptarlo, el negarse significaría su muerte. A Alfonso le apoyaban los nobles leoneses y los soldados del reino, no todos, ni mucho menos, pero no se podia hacer nada. Ruy dispuso todo lo necesario para preparar el destierro, el pensó que iba a ir solo y lo primero que pensó fué donde dejar a su esposa e hijos. La decisión no fué dificil, los dejo en el Monasterio de San Pedro de Cardeña, muy cerca de Burgos y de Vivar, allí el abad era Sisebuto, viejo conocido por él, de varios pleitos que les soluciono anteriormante y de haber ido a la biblioteca a estudiar leyes. En ningún sitio iban a estar mejor que allí.
A Ruy le dieron 9 días para que abandonara el Reino de León, él decidió salir por la zona de Atienza, llegando a tierras actuales de Guadalajara y Soria. Podia haber elegido otro destino, pero todo el norte era cristiano y el Oeste y Sur de la peninsula estaba ocupado por taifas musulmanas y aunque por la zona de Guadalajara/Soria se enfrentaban varias taifas y los reinos cristianos de León, Aragón y Condados Catalanes, habia zonas que no eran de nadie, tierras de fronteras muy dispersas, cambiantes e incluso inexistentes, es la epoca del Cid sin fronteras.
La historia de los 9 días del destierro es muy conocida y está mas o menos en cualquier libro, nosotros vamos a matizarla brevemente, porque poco hay que añadir. A Ruy lo destierran y lo acepta con caballerosidad, pero se le unen soldados que han luchado con él, amigos y familiares, incluso gente que ni le conoce, pero conoce de su condición. Miguel Antolinez, El conde de Coimbra, Martín Muñoz, sus sobrinos Pedro Bermudez y sobre todo el joven Álvar Fáñez que será uno de sus lugartenientes de más confianza junto a Antolinez. El primer día duermen a las afueras de Burgos y al otro día deja a su mujer y los niños en el Monasterio de San Pedro de Cardeña, donde permanecen unos años. Continuan hacia la tierra sin fronteras y cada día se le suman gentes, cristianos, moros, campesinos, artesanos, todo tipo de gente, Ruy los acoje, no sin cierto temor, de que van a hacer cuando salgan de León, al noveno día son cerca de 400 hombres, muchos a caballo y otros caminando, forman la mesnada más famosa que jamás hubo, les daba igual el sol, el calor, el frio, el hambre, el sueño o el cansancio, todos querían acompañar a Ruy, y no se equivocaban, 1000 años despues estamos hablando de este ejercito multirracial de voluntarios, que se habián cansado de las injusticias de reyes tiranos y preferian iniciar una nueva vida, con el que para ellos era como un mesias.
Me es imposible no recitar el poema de Manuel Machado " Castilla"
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petosy espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
—polvo, sudor y hierro—, el Cid cabalga.
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas, el postigo
va a ceder… ¡Quema el sol, el aire abrasa!
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El cielo os colme de venturas...
En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada.
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: —¡En marcha!"
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.
Balansiya se convirtió con Ruy en un parentesis de la historia, una mezcla de razas, de religiones, de cultura, de bondad, de música, que quizás ninguna otra ciudad a lo largo de la historia haya tenido.
Álvar fué a buscar a Jimena y los hijos de Ruy, que estaban presos en Burgos, dicen que älvar llevo regalos a Alfonso, pero tal vez lo que llevava era el rescate para poder liberarlas y comprarlas como "esclavas". En todo caso, Jimena y las hijas fueron liberadas y llegaron a Balansiya
Ruy, acompañado por el obispo Jeróme, prior francés que le acompaó los ultimos años,salen a esperarlas a las puertas de la ciudad.
El encuentro resulta de lo más solemne y emotivo. El “Cantar” lo cuenta así:
“Cuando le vio Doña Jimena se echó a sus pies.
¡Oh Campeador, que en buena hora ceñiste espada,
muchas veces me habéis sacado de muchas vergüenzas malas;
henos aquí, señor, a mis hijas y a mí,
para Dios y para vos son buenas y están ya criadas”.
Ruy, muy emocionado, pero con grandes muestras de alegría, las abraza estrechamente, al tiempo que las invita a entrar en su ciudad:
“Vos, Doña Jimena, mi querida y honrada mujer,
y vosotras, hijas mías, mi corazón y mi alma,
entrad conmigo en la ciudad de Valencia,
este feudo vuestro, que yo he ganado para vos”.
Entre la alegría y el bullicio de la población que ha acudido a recibirlas, y el estruendo que produce el entrechocar de las armas de las mesnadas de Ruy, en señal de bienvenida, entran Jimena y sus hijas en la ciudad que iba a ser su hogar durante los siguientes años.
No puede decirse que la vida de Jimena y sus hijas resultara excesivamente placentera en la cultivada corte que Ruy había montado en Valencia, en la que se desarrollaba una importante actividad cultural y en la que no faltaban los poetas, tanto árabes como cristianos. Las continuas batallas que Ruy, ante el acoso almorávide,como la de Bairen, en 1097, en las laderas de Monduver y en las que contó con la ayuda de Pedro I de Aragón , cuando fueron sorprendidos por los almorávides despues de llevar provisiones a Peña Cadiella para mantener a raya a sus numerosos enemigos mantenían a su familia en un casi permanente estado de ansiedad y temor.
En el mes de agosto del año 1097 un poderoso ejército almorávide capitaneado por Mohammed Ben al Hach se dirige a la ciudad de Toledo, donde Alfonso VI tenía establecida su Corte, con intención de sitiarla. El rey decide salirles al paso en la plaza fuerte de Consuegra, pero para reforzar sus huestes decide pedir ayuda de nuevo a Ruy.
Ruy no puede abandonar Valencia, pero, como agradecido por liberar a su familia, envía a su hijo Diego y a su lugarteniente Álvar Fáñez con un numeroso y aguerrido grupo de su mesnada para que ayuden a Alfonso VI. Desde el castillo de Consuegra la caballería y la infantería leonesa se lanzan contra los almorávides, a su frente van Álvar Fáñez, Pedro Ansúrez, García Ordóñez, el viejo enemigo de Ruy, y su propio hijo Diego. Pero esta vez el ímpetu sarraceno fue superior al cristiano y la caballería almorávide comenzó a infligir un duro castigo a la infantería cristiana, obligándola a retirarse hacia el castillo en franca desbandada.
En la confusión de la huída el hijo de Ruy y muchos de sus hombres fueron rodeados y pasados a cuchillo. La victoria almorávide fue total. Esto ocurría en el atardecer del día 15 de agosto de 1097, Diego Rodríguez de Vivar, el único hijo varón de Ruy murió y tan sólo tenía veintiún años de edad. He llegado a leer que Garcia Ordoñez, no hizo nada por defender a Diego, en clara alusión al revanchismo del conde de Nájera, pero me cuesta creer que un hombre curtido y noble deje morir a un chaval de 21 años, por muy hijo que fuese de su enemigo, por tanto desmontemos la hipótesis de que Garcia Ordoñez deja morir a Diego.
La noticia de la muerte de su hijo, con el que realmente había llegado a convivir poco tiempo, causó un tremendo dolor en el corazón de Ruy, No obstante, su orgullo supo sobreponerse a su amor de padre y durante lo que quedaba de aquel año de 1097 y la primera mitad de 1098, completó la conquista de las plazas de Almenara y de Murviedro, que cayó el 24 de junio, expulsando a los almorávides de ciudades tán cercanas a Balansiya, pero ya nada tenía sentido.
Ruy ya no sonreia, se le fué la alegría que siempre desprendía, estaba ya muerto, en vida,la muerte de su hijo, fué la peor herida que jamás sufrió, una herida de la cuál jamás se recuperó. Más difícil es describir el dolor que la trágica noticia causó en Jimena. ¿Quién puede saber los sentimientos de dolor, de angustia, de desesperación, de impotencia y de rabia que se apoderan de una madre ante la noticia de la muerte de un hijo?. Sólo otra madre nos podría responder.
Para siempre quedará fijada en la mente de Jimena la imagen de su hijo Diego, cabalgando erguido y orgulloso al frente de su tropa-tal vez por primera vez-saliendo de Valencia para acudir en ayuda de su tio Alfonso VI , acosado por los almorávides. ¡Muy caros pagaron, su esposo y ella, sus servicios al rey Alfonso. Pero, en el caso de Jimena, al dolor de madre hay que sumar incertidumbre que la producen las continuas salidas al campo de batalla de su esposo, defendiendo a Balansiya de trifulcas provocados por los derrotados almorávides.
La muerte de Diego hizo reflexionar a Ruy sobre la azarosa y belicosa existencia que había llevado hasta entonces, o tal vez tuvo una premonición sobre lo cercano de su fin, el caso es que después de la conquista de Murviedro se retiró a su corte en Balansiya, a disfrutar del descanso del guerrero y de la compañía de su esposa y de sus hijas, fueron apenas unos meses, pero Ruy estaba cansado, estaba agotado, estaba harto de tanta injusticia que había sufrido tanto él como su familia.
Ruy tan solo quiso ser feliz, pero se le fueron precipitando los acontecimientos. Las envidias de Alfonso VI, que tampoco vamos a cebarnos con él, pues actuó casi en defensa propia ante la irrupción de Ruy, fueron las que iniciaron esta devenir del de Vivar. Cuando todo parecía en su sitio, otra vez el afán de expandir su reino de Alfonso hizo que reaccionarán etnias africanas que tenian el corán por bandera y otra vez se ve enredado Ruy en toda la movida, un ciclo imposible de solventar, un ciclo en el que ahora se ven enredadas todas las taifas y reinos de la peninsula ibérica.
Lo que no tenemos que confundir es todos estos acontecimientos, como de reconquista o una lucha de moros y cristianos. Eso Ruy lo tenía muy claro, aunque en muchisimas ocasiones quieren hacer de Ruy, un lider de la reconquista y que pretendía la expulsión de los moros. Ruy era un hombre muy culto, muy educado, muy respetuoso tanto con las personas como con las costumbres y tradiciones, ya hemos comentado que era antiracista y que no le importaba ni acudir a una mezquita, ni acudir a una misa cristiana. Porque se le ha tildado como baluarte de la cristiandad y eso no es cierto. Que se casara por la iglesia, que construyese una iglesia en Valencia para los cristianos de su mesnada o que llevase un cura a Balansiya, solo significa que no quería dejar tirados a los cristianos que él llevaba. En Balansiya ya habia mezquitas, y no derriba ni una, y deja libremente ejercer cada culto a quien lo desee.
Cuando vivio durante 5 años en Saraqusa, e incluso en Balansiya, muchas veces iba vestido con trajes arabes, que según decia eran mucho mas comodos, sobre todo en verano, hablaba y leia el arabe con total corrección y en ratos libres acudía a teatros, charlas filosóficas, jugaba al ajedrez con gran destreza, los baños le apasionaban y devoraba cualquier tipo de comida de tradición árabe. En Castilla y León la comida era a base de carne de caza, venados, jabalies, incluso caballo, vacas, perdices, pato...mucha carne roja, nada que ver con el refinamiento y variedad de especies de la comida árabe.
Poco duró esta vida tranquila, sin guerras ni cabalgadas; la fuerte naturaleza de Ruy estaba minada por las numerosas heridas recibidas en decenas de años de incansable guerrear y por ellas se le escapaba la vida. Ruy murió un 10 de julio del año 1099. Contaba 56 años de edad. La noticia de su muerte pronto se propagó por la peninsula e incluso por las tierras mas lejanas que podemos imaginar.
Un monje francés escribió su epitafio: “En España, en Valencia, murió el conde Rodrigo con gran duelo de los cristianos y gozo de los enemigos paganos”. Otra gran mentira que desmontar, la muerte de Ruy dolió a todos, los cristianos lo adoraban , los musulmanes le llamaban Cid ( señor), los que pasaban de religión lo idolatraban, habia sido sobretodo, una buena persona. Justo, sin distinguir religión, raza, ni color de piel, un adelantado de su epoca.
Jimena se convierte en señora de Valencia y de todos los territorios conquistados por el Ruy. Se casan las preciosas e inteligentes hijas de Ruy, con nobles bien posicionados del Condado de Barcelona y de Navarra, por lo que la sangre de Ruy, al final corrió por la corte y su sangre llegó a ser Rey, aunque eso poco importa, como decia el mismisimo Ruy, lo más importantes de las personas es el saber estar, la bondad, la amabilidad, el prestar siempre ayuda, el no aprovecharse de los males ajenos...que más da ser Rey que carpintero, la diferencia solo lo ven los necios, los que se creen sabios y realmente no saben nada, los pobres idiotas que no saben nada y se piensan los amos del mundo.
Para mantener los dominios que le dejó Ruy, su marido, no solamente hace falta valor, es preciso también saber guerrear y conocer las artes de la guerra. Además, el viejo emir Ben Yusuf, al que tantas veces derrotó Ruy, sabe que ha llegado su oportunidad, y de nuevo envía un poderoso ejército a sitiar Valencia. La única alternativa que la queda es llamar en su ayuda a su tio el rey Alfonso. Con la llegada de Alfonso VI y sus huestes a Valencia los almorávides detienen su ofensiva, pero se quedan a la expectativa. Durante dos meses el rey de Castilla permanece en Balansiya buscando una solución. Imposible, no se puede hacer nada, el irse es la única solución, en el mes de mayo del 1102 se decide abandonar la ciudad.
Jimena y Don Alfonso, al frente de sus huestes, y por supuesto la mesnada de Ruy con Álvar y el portugúes a la cabeza,protegen el cadáver embalsamado Ruy, que tantas veces les había conducido a la victoria, abandonan Balansiya. Dicen las cronicas que Jimena mandó incendiar la ciudad, que no quedara rastro de Balansiya, pero...conociendo a Ruy, no creo que se enamorara de alguien que quiere borrar los recuerdos, las obras que hicieron, el arte que florecio en la ciudad soñada, simplemente abandonaron Balansiya, girandose una y mil veces todos los hombres de la mesnada, esperando que saliera Ruy por una de esas puertas que cruzó cientos de veces, pero esta vez no, no salio.
Ruy, el cadaver de Ruy iba con ellos, pero parte del alma de él se quedaba en Balansiya, y todavía, yo que vivo en Valencia, noto su presencia, su arte, su cortesia, su sonrisa.. Como se va a incendiar el sueño de Ruy. Si hubo un incendio, si...y fúe a la llegada de los almorávides, ellos si se dieron cuenta de que el alma de Ruy seguía allí y por eso la incendiaron. Inutilmente porque aunque Balansiya fúe otra vez almorávide, su presencia siempre estuvo presente y esta hasta nuestros días.
La famosa parada en Siete Aguas, en el retorno a "casa" y otra vez el destino conduce a Jimena al Monasterio de San Pedro de Cardeña, a donde llega con Ruy.
Jimena se retira de la politica y se dedica a una vida normal, cotidiana, disfrutando de recuerdos y muy dolida por lo injusta que ha sido la vida con ella. Se sabe que en el año 1113 vendió su propiedad de Valdecañas, que formaba parte de la dote recibida en las arras matrimoniales, al abad del Monasterio de Cardeña:
“Es de mi agrado venderos aquella mi heredad de Valdecañas. Está aquella heredad integrada por el Monasterio de San Pelayo Mártir, con sus casas y solares, con tierras y viñas y molinos y prados y todo lo que a él pertenece, en el precio de 500 sueldos de plata”.
Lo cual indica que, mientras estuvo viva, siguió manteniendo una estrecha relación con el monasterio, aunque lo más probable es que viviera en sus propiedades de Burgos.
Todavía, durante estos años de viudedad, tuvo que afrontar Doña Jimena la muerte de María, la más pequeña de sus hijas, a la que casó con el conde catalán Ramón Berenguer III. Este matrimonio, que apenas duró dos años, pues María murió en el 1105, la proporcionó dos nietas, María y Jimena, que casó en 1107 con el conde Bernat III de Besalú y en el 1117 con Roger III de Foix, conde de Foix.
Cristina, se casó con Ramiro Sánchez de Navarra, conde de Monzón, de cuyo matrimonio nació su otro nieto, el futuro rey de Navarra García Ramírez VI, el Restaurador.
La fecha de la muerte de Jimena también ha sido motivo de polémica, aunque, finalmente, se ha impuesto la del 19 de agosto de 1116, por lo menos es la que apoyan la mayoria de historiadores, no puedo decirlo con exactitud, pero por ahí estaría.
Jimena fue enterrada, como era de ley, junto a su esposo, Ruy, En San Pedro de Cardeña.. En 1842 la desamortización decretada por el regente Espartero dejó a las órdenes religiosos en una precaria situación económica, lo que obligó al Ayuntamiento de Burgos a trasladar la tumba a la Casa Consistorial, donde permaneció hasta el año 1921, en que, de forma definitiva, al menos hasta la fecha, los restos de Jimena y Ruy fueron depositados bajo una enorme pero sencilla losa de mármol, en el crucero central de la catedral de Burgos.



